”Con LowpHWine esperamos aportar más conocimiento y nuevas herramientas para que la viticultura se adapte a las condiciones del cambio climático y sea un sector generador de riqueza económica, paisajística, cultural…”

1. ¿En qué consiste la aportación y la actividad de Bodegas Roda en el proyecto?

Bodegas Roda participa tanto en las actividades vitícolas como en las enológicas del proyecto. Aportamos nuestros viñedos, nuestras uvas y mostos, así como nuestro trabajo para estudiar y desarrollar conjuntamente planes de adaptación al cambio climático.

2. ¿Cuál es vuestro rol en el proyecto?

Nuestro papel en el proyecto es el de desarrollar, junto con la Universidad Pública de Navarra (UPNA), estrategias de fertilización para disminuir el pH en la uva, así como realizar la parte experimental tanto en viñedos tradicionales como en nuevas plantaciones. También estudiamos clones de interés de Tempranillo de nuestro Banco de Germoplasma y el efecto del portainjero. En el área de Enología, nuestro cometido es aportar muestras de uva y mosto al Centro Tecnológico del Vino (VITEC) y a la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para que obtengan e identifiquen microorganismos acidificantes. Asimismo,colaboramos con ellos en catas, aportando información enológica, realización de microvinificaciones, etc.
En definitiva, jugamos un papel de desarrolladores y experimentadores.

3. ¿Qué está suponiendo para Bodegas Roda participar en un proyecto como LowpHWine?

La participación en LowpHWine supone un paso más en nuestra estrategia de adaptación al cambio climático; pero no un paso en solitario, sino un paso en compañía de todos los socios. El consorcio permite que los logros ya alcanzados y los que están por alcanzar sean más robustos.
Además, hay beneficios colaterales, como, por ejemplo, el establecimiento de una red de apoyo y de conocimientos.

4. ¿Cuáles son vuestros objetivos concretos en el marco de LowpHWine?

Pretendemos estudiar y generar conocimiento sobre los factores que afectan a la regulación de la acidez en los vinos y validar, a nivel de laboratorio o piloto, las soluciones científico-técnicas para controlarlos.

5. Actualmente, ¿en qué parte del proceso de desarrollo del proyecto os encontráis? ¿Qué objetivos se han alcanzado ya?

Actualmente estamos en el tercer y último hito del proyecto, que se inició en el 2020, un difícil año marcado por la pandemia. No obstante, vamos cumpliendo con los objetivos marcados y, así, ya se han aislado microorganismos acidificantes de nuestras uvas. Y hemos realizado el estudio y evaluación de nuestro material vegetal, así como de determinadas estrategias de manejo vitícola para reducir el pH. Podemos afirmar que el proyecto avanza satisfactoriamente.

6. ¿Cómo coordináis vuestro trabajo con las demás empresas y centros de investigación que también forman parte de LowpHWine?

La verdad es que la colaboración con el resto de los socios es una parte muy gratificante del proyecto. Mediante reuniones periódicas, presenciales o virtuales, establecemos el plan de trabajo y su posterior revisión. Con ello, conseguimos alcanzar conclusiones, controlar desviaciones e, incluso, proponer alguna cosa nueva que nos resulte interesante y enriquecedora.
El líder del proyecto (Pago de Carraovejas) y la consultora artica+i hacen también un buen trabajo de coordinación y seguimiento.

7. Una vez finalice el proyecto ¿cuál consideráis que habrá sido el principal legado o aportación investigadora e innovadora de LowpHWine para el sector?

Con LowpHWine esperamos aportar más conocimiento y nuevas herramientas para que la vitivinicultura se adapte a las condiciones del cambio climático y sea un sector generador de riqueza económica, paisajística, cultural….; convirtiéndose en una actividad que mantiene la población en áreas rurales, entre otras cosas.

8. Y para vosotros, Bodegas Roda, ¿qué creéis que podrá suponer haber participado en LowpHWine?

Bueno, creo que esto ya se ha respondido en los puntos anteriores. La colaboración para conseguir los objetivos mencionados nos produce una gran satisfacción. Queremos ser un motor y elemento de cohesión en la adaptación al cambio climático. El proyecto nos da, quizás, más visibilidad y nos ayuda a ser un poco más competitivos. Pero no se trata solo de competitividad, es algo más profundo: se trata de preservar nuestro paisaje y de dejar un mundo, al menos como el que nos hemos encontrado.